Por qué te duermes con los apuntes
Leer los apuntes en silencio exige muy poca acción. Tu atención puede irse sin que nada la frene, y los ojos siguen bajando por la página mientras la mente está en otra parte. Risko y sus colegas midieron este fenómeno durante una clase grabada de una hora. Los pensamientos errantes aumentaban con el tiempo dedicado a la tarea, el recuerdo de la clase bajaba, y cuanto más se divagaba, menos se retenía (Risko y cols., 2012).
La somnolencia se suma cuando la noche ha sido corta o la sesión cae a primera hora de la tarde. Los dos problemas tienen la misma salida. Hay que volver activa la sesión, con algo que producir, y cortarla antes de que la atención se hunda. Las tres secciones siguientes dan las palancas que se han probado, de la más sencilla a la más física.
Hacerte preguntas te mantiene despierto
Szpunar, Khan y Schacter dividieron una clase en vídeo de estadística en varias partes. Algunos estudiantes respondían a una pequeña prueba después de cada parte, los demás no. Los que hacían las pruebas divagaban más o menos la mitad, tomaban más notas, aprendían más de la clase y sentían menos ansiedad ante el examen final (Szpunar y cols., 2013).
Puedes hacerlo a solas. Cada diez o quince minutos de lectura, cierra los apuntes y responde a dos o tres preguntas sobre lo que acabas de leer. Saber que llega una pregunta ya te obliga a seguir. Es la recuperación activa, explicada en La recuperación activa, por qué autoevaluarse supera a releer, y además de mantenerte despierto te hace recordar más. La página La técnica Feynman para estudiar, los pasos y lo que dice la investigación se basa en el mismo principio, con una explicación en lugar de preguntas.
Una siesta de 10 minutos y no de una hora
Brooks y Lack redujeron la noche de 24 adultos jóvenes a unas 5 horas y luego probaron siestas de 5, 10, 20 y 30 minutos a las 15 h, frente a no dormir siesta. La de 5 minutos casi no aportó nada. La de 10 minutos mejoró al instante la somnolencia, el cansancio, la energía y el rendimiento en las pruebas, con efectos que duraban hasta 155 minutos (Brooks y Lack, 2006).
La de 20 minutos dio beneficios que solo aparecían a los 35 minutos. La de 30 minutos provocó primero una fase de pesadez y luego mejoras (Brooks y Lack, 2006). Para una sesión de tarde, la siesta corta es la más práctica. Pon una alarma, túmbate en un sitio tranquilo y vuelve con una sesión de preguntas en lugar de relectura.
Pausas planificadas y una noche de verdad
Las pausas que decides sobre la marcha suelen llegar tarde. En Biwer y colaboradores, los estudiantes que gestionaban sus propias pausas estaban más cansados y más distraídos que los que seguían pausas fijas, para un trabajo equivalente (Biwer y cols., 2023). Ariga y Lleras mostraron también que los cambios breves evitan la caída de la vigilancia en una tarea larga (Ariga y Lleras, 2011). La página La técnica Pomodoro para estudiar, lo que midió un estudio de 2023 explica cómo organizar esos bloques.
Por último, protege tu noche, trabaja para ti. El sueño que sigue al aprendizaje ayuda a consolidar lo que estudiaste (Rasch y Born, 2013). Estudiar hasta muy tarde te hace perder dos veces, la sesión es menos atenta y la consolidación más corta. La página Sueño y memoria, por qué dormir después de estudiar detalla esa relación.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué me entra sueño en cuanto abro los apuntes?
- La lectura en silencio deja que la atención se vaya, y los pensamientos errantes crecen con el tiempo dedicado a la tarea (Risko y cols., 2012). Date algo que producir, respuestas o una explicación, cada diez o quince minutos.
- ¿Cuánto debe durar una siesta antes de estudiar?
- Unos 10 minutos de sueño. Es la duración que dio más beneficios inmediatos en Brooks y Lack, mientras que la siesta de 30 minutos dejaba primero una fase de pesadez (Brooks y Lack, 2006).
- ¿Cómo mantener la concentración al estudiar?
- Divide la sesión en bloques con pausas fijas (Biwer y cols., 2023) e intercala preguntas sin apuntes, que redujeron a la mitad más o menos los pensamientos errantes en Szpunar y colaboradores (Szpunar y cols., 2013).

Con Lumi, la sesión de la noche está hecha de preguntas, nunca de relectura. Lumi te pregunta lo que le enseñaste, respondes y se ilumina. Unos minutos activos, a la hora que elijas, y nunca de madrugada.
Fuentes
- Risko, Anderson, Sarwal, Engelhardt, Kingstone (2012). Everyday attention. Variation in mind wandering and memory in a lecture. Applied Cognitive Psychology, 26(2). doi.org/10.1002/acp.1814
- Szpunar, Khan, Schacter (2013). Interpolated memory tests reduce mind wandering and improve learning of online lectures. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(16). doi.org/10.1073/pnas.1221764110
- Brooks, Lack (2006). A brief afternoon nap following nocturnal sleep restriction. Which nap duration is most recuperative?. Sleep, 29(6). doi.org/10.1093/sleep/29.6.831
- Biwer, Wiradhany, Oude Egbrink, de Bruin (2023). Understanding effort regulation. Comparing Pomodoro breaks and self-regulated breaks. British Journal of Educational Psychology, 93(S2). doi.org/10.1111/bjep.12593
- Ariga, Lleras (2011). Brief and rare mental breaks keep you focused. Deactivation and reactivation of task goals preempt vigilance decrements. Cognition, 118(3). doi.org/10.1016/j.cognition.2010.12.007
- Rasch, Born (2013). About sleep's role in memory. Physiological Reviews, 93(2). doi.org/10.1152/physrev.00032.2012


